Calcular un ratio como el ROIC o un margen neto como el EBITDA es muy útil para saber rápidamente si tu empresa está siendo rentable o no. Sin embargo, si buscas entender más a fondo la forma en la que esta rentabilidad se está generando, aquello que la impulsa y qué la está limitando, un análisis de rentabilidad más completo es lo que necesitas.
En efecto, este involucra el cálculo de varios ratios y márgenes, pero también conlleva un proceso mayor que te permitirá construir una imagen completa sobre el estado de tu empresa al comparar la información de cada uno, anticipar cambios y detectar las causas detrás de cada valor.
Por estas razones, se trata de un proceso más prolongado y complejo, pero lo puedes ejecutar de forma sencilla entendiendo a fondo lo que abarca y los pasos a seguir para llevarlo a cabo. Todo esto y más lo puedes encontrar aquí.
¿Qué es un análisis de rentabilidad?
Para comenzar, un análisis de rentabilidad se puede definir como un proceso de evaluación financiero que busca entender, precisamente, la rentabilidad de una empresa a profundidad, lo cual implica, entre otras cosas:
- Cuantificarla
- Determinar si su valor es óptimo
- Identificar aquello que la impulsa o limita
- Anticipar su comportamiento futuro
Su propósito: brindar una idea completa del estado de la rentabilidad de tu negocio, que te permita llegar a las decisiones más adecuadas para optimizarlo, mejorándolo o estabilizándolo.
¿Por qué tu empresa necesita de un análisis de rentabilidad?
Realizar un análisis de rentabilidad es algo crucial para cualquier empresa por 2 razones:
- Proporciona la información y datos que se necesitan para la toma de mejores decisiones financieras.
- Brinda un nivel de profundidad y perspectiva sobre la rentabilidad que el cálculo aislado o esporádico de métricas y ratios no ofrece.
Por ejemplo, al revelar los aspectos que más impulsan las ganancias de tu negocio, el análisis de rentabilidad te permitirá tener una idea más clara de aquello en lo que debes enfocar inversiones para potenciar estas ganancias.
Por otra parte, si el análisis financiero de tu empresa se basa solo en el cálculo de ciertas métricas ocasionalmente, tal vez sepas si hay rentabilidad o no en algunos momentos, pero no tienes manera de saber lo que la está afectando.
¿Qué aspectos debe abarcar un análisis de rentabilidad?
Ahora bien, ¿qué es lo que implica realizar un análisis de rentabilidad? A grandes rasgos, abarca 7 fases. Cada una de estas es crucial para que el análisis genere toda la información necesaria y que, por ende, esta sea útil y valiosa para la toma de decisiones.
Estas son las siguientes:
Recolección de datos financieros: Consiste en recabar toda la información base que servirá para el análisis, principalmente datos desglosados sobre gastos e ingresos, tanto generales como específicos por cada producto o servicio, pero también recabando datos auxiliares sobre activos y patrimonio neto.
Cálculo de ratios de rentabilidad generales y específicos: Se trata de poner en contexto los datos al compararlos unos con otros. Por ejemplo, comparando el patrimonio neto con ingresos totales para calcular el ROE y determinar si el capital de tu negocio se está invirtiendo de forma rentable.
Realización de un benchmark de rentabilidad: Conlleva comparar ratios con aquellos de empresas similares (misma industria y tamaño) para determinar si los resultados obtenidos son buenos o malos dentro de su contexto.
Comparación entre rentabilidad y liquidez: Implica comparar métricas de rentabilidad con métricas de liquidez para verificar que las ganancias obtenidas están siendo suficientes para cubrir gastos mes con mes, pues tu empresa podría ser rentable, pero no tener capital para operar si sus ingresos y egresos no están coordinados.
Análisis de endeudamiento: Consiste en cuantificar el impacto de la deuda sobre las ganancias netas, así como determinar si el apalancamiento vigente está utilizándose de forma rentable o no.
Evaluación de riesgos y oportunidades: Conlleva utilizar toda la información anterior para determinar los principales riesgos que afectan la rentabilidad de tu empresa, así como los principales factores que la impulsan.
Proyección a futuro y análisis de tendencias: Se trata de intentar anticipar fluctuaciones futuras conforme a datos históricos y tendencias recientes, así como realizar pruebas que anticipen el comportamiento futuro de la rentabilidad de acuerdo con cambios proyectados en ciertas variables. Todo con el fin de preparar estrategias para navegar por escenarios diferentes.
Los pasos a seguir para realizar un análisis de rentabilidad completo
Ahora bien, lo anterior son solo los componentes de un análisis de rentabilidad que aporta valor, pero ejecutarlo implica seguir pasos más específicos. Aunque los pasos exactos pueden variar de acuerdo con lo que necesites saber en cierto momento, este suele ser el workflow común que un análisis de este tipo debe seguir:
1. Revisar estados financieros
La idea es recopilar información detallada sobre gastos e ingresos. Lo más importante es contar con información general, pero segmentada por categoría (tipo de gastos y costos, tipos de ingresos, etc.), pero también tienes que separar datos específicos de productos o servicios para analizar rentabilidad a nivel granular y así entender el desempeño de cada uno.
2. Identificar información complementaria
Esta es crítica para el cálculo de ratios; por ejemplo, necesitas conocer activos totales para calcular ROA y patrimonio neto para calcular ROE.
3. Calcular márgenes y ratios de rentabilidad generales
¿Cuáles necesitas? En cuanto a ratios, el ROE, ROA y ROIC son los más utilizados, pues miden rentabilidad proporcional con respecto a un tipo específico de recurso aprovechado para generarla (patrimonio neto, activos y capital, respectivamente).
En cuanto a márgenes, el EBIT y EBITDA son los más útiles, pues permiten determinar ganancias netas en distintas etapas del proceso de cálculo; el EBIT representa ganancias netas antes de intereses e impuestos, mientras que el EBITDA representa ganancias netas antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.
Para medir el retorno de inversiones individuales, el ROI también es otra métrica relevante a calcular.
4. Realizar un benchmark de rentabilidad
Para ello, debes aprovechar información públicamente disponible sobre empresas equivalentes (que se puedan comparar genuinamente con tu propia empresa) y hacer 2 cosas:
- Encontrar el rango promedio de cada métrica y ratio y compararlo con el de tu empresa.
- Hacer comparaciones individuales para estimar posición financiera exacta frente a la de competidores.
Al terminar este paso, ya sabes si tu empresa es rentable o no desde distintos ángulos y si esta es más o menos rentable que otros negocios competidores, pero aún falta conocer las causas detrás de esta situación.
5. Analizar costos e ingresos de manera granular y general
Ahora, debes responder a esta pregunta: ¿Cuál es la relación proporcional entre ingresos y gastos de cada línea de producto y a nivel general? Más específicamente: debes identificar qué cantidad de ingresos es generada por $1 invertido en gastos.
Esto ayuda a determinar si los gastos están generando una ganancia proporcional y la magnitud en la que esto ocurre en cada nivel, comenzando así a revelar posibles deficiencias en áreas particulares.
6. Determinar márgenes individuales por producto
Para continuar buscando riesgos y oportunidades, es momento de desglosar la imagen completa de rentabilidad de tu negocio en pequeñas partes. ¿Cómo? Mostrando qué productos tienen mayores y menores márgenes para así comenzar a indicar áreas en donde invertir más hace sentido y en donde es necesario recortar gastos.
7. Analizar variaciones a lo largo del tiempo
En este punto ya conoces cuál es la rentabilidad general de tu negocio, cuál es la rentabilidad de cada una de sus líneas de producto, cómo es que la rentabilidad general se compara con aquella de otras empresas y cómo es que los gastos e ingresos influyen en todos estos rubros, pero aún falta una pieza importante de información: cómo es que el estado actual se compara con tiempos pasados.
Analizar la evolución de márgenes, costos e ingresos te revela áreas estables e inestables y áreas en donde tu empresa está mejorando o empeorando, revelando ya problemas específicos y oportunidades concretas.
Por ejemplo, puedes ver si un aumento en gastos en una línea está generando más o menos ganancias, o puedes visualizar si un recorte de gastos pasado fue efectivo aumentando márgenes o si redujo ingresos de forma proporcional.
8. Comparar rentabilidad con liquidez real
Existen casos en los que una rentabilidad positiva no se traduce en un flujo de efectivo óptimo, por lo que un análisis de rentabilidad podría esconder la realidad de tu empresa. Con esto en mente, es buena idea resaltar, de forma secundaria, si las ganancias cuantificadas en este análisis coinciden con liquidez para así brindar una imagen más exacta de la salud financiera.
9. Realizar proyecciones y pruebas a partir de tendencias
Ahora que conoces datos históricos, su evolución y la posición de rentabilidad actual de tu empresa, es momento de pensar a futuro con proyecciones y pruebas de sensibilidad que preparen a tu negocio frente a distintos escenarios.
Por un lado, las proyecciones te indican qué es lo más probable que pase con la rentabilidad de tu empresa a corto y largo plazo, revelando si existen tendencias que debes corregir o escenarios para los cuales debes prepararte desde ahora.
Por otra parte, las pruebas de sensibilidad muestran cómo es que la rentabilidad se comportaría en escenarios hipotéticos, lo cual te brinda información adicional para planear ante estas posibilidades.
Al finalizar estos pasos, contarás con un análisis de sensibilidad completo que podrá guiar las decisiones financieras de tu empresa hacia una mejor posición.
Relacionado: Markup: El concepto esencial para mantener la rentabilidad de tu negocio
Cómo Xepelin puede simplificar el análisis financiero de tu empresa
Como puedes notar, crear un análisis de rentabilidad puede llegar a ser un proceso largo y complejo. Además, el valor de cualquier resultado obtenido mediante esta evaluación es determinado por un solo factor: contar con datos reales sobre las finanzas de tu negocio.
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Todo esto, de forma ágil, sin tener que revisar múltiples estados financieros para recopilar la información que necesitas.
Partiendo de esta información, puedes tener la certeza de que cada cálculo o análisis realizado es confiable y que puedes apoyarte en él para una toma de decisiones precisa y ágil que, en verdad, contribuye al alcance de las metas de tu empresa.
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