No hay evaluaciones financieras más valiosas que aquellas que se llevan a cabo con tiempo y en detalle. Sin embargo, la realidad es que hay momentos en los que no hay suficiente tiempo para realizarlas y se requiere más bien de una visión general pero lo suficientemente detallada de las finanzas empresariales para tomar decisiones rápidas y efectivas sobre algún tema en particular.
Afortunadamente, esta se puede crear eligiendo y calculando los KPI adecuados, y aquí mencionamos los 9 más importantes que debes considerar para construir una imagen sólida pero ágil de tus finanzas empresariales siempre que lo necesites.
En conjunto, estas 9 métricas brindarán suficiente contexto e información para que guíes a tu negocio por el camino más adecuado en muchas situaciones.
Margen EBITDA
Para construir una visión rápida de las finanzas de tu empresa, es buena idea comenzar por medir la rentabilidad, y el EBITDA (Earnings before interest, taxes, depreciation and amortization) suele ser el estándar para determinarla junto con otro aspecto crucial: la eficiencia operativa. Además, es un indicador clave en el que posibles accionistas suelen fijarse para tomar decisiones de inversión y comparar empresas similares.
Este KPI de finanzas te indicará la cantidad de ganancias generadas en un periodo con los activos y capital propio de tu empresa, sin distorsiones fiscales de ningún tipo, mostrando qué tan eficiente es esta para generar márgenes de beneficio por medio de sus operaciones.
Se calcula restando los gastos totales de un periodo de los ingresos del mismo para obtener los ingresos netos y sumando intereses e impuestos pagados junto con depreciaciones y amortizaciones aplicadas al resultado obtenido.
Un mayor margen EBITDA siempre es mejor, pero su valor ideal exacto depende del estándar de tu industria.
Margen de beneficios netos
El EBITDA ayudará a medir la rentabilidad operativa, pero no te dirá la cantidad neta de ganancias que tu empresa posee para pagar dividendos, ahorrar y reinvertir en su crecimiento, una porción esencial de información para determinar su salud financiera. Para ello, debes calcular el margen de beneficios netos, un indicador básico y práctico de rentabilidad.
Su cálculo es extremadamente simple y, de hecho, forma parte de la determinación del EBITDA: únicamente requiere restar de los ingresos totales de un periodo los gastos del mismo.
Mientras que el EBITDA es útil para estimar las capacidades generales de eficiencia y generación de ganancias de tu empresa, este KPI te revelará exactamente la cantidad de beneficios obtenidos en un periodo para ayudarte a guiar decisiones de inversión, ahorro, etc.
Ganancias por acción (EPS)
Si tu empresa ya ha sido financiada por medio del capital de accionistas, otro indicador clave de rentabilidad a medir para determinar su estado general es el de ganancias por acción o earnings per share (EPS), una métrica que señalará los ingresos netos que cada inversionista actual recibe por acción poseída, en promedio.
Más allá de medir la rentabilidad de tu empresa, se trata de una pieza clave de información que los accionistas requieren para medir rápidamente el retorno que obtienen al invertir en ella, compararlo con el de compañías similares y así decidir si mantener o modificar su inversión de alguna forma. Por lo tanto, es vital para la toma ágil de decisiones.
¿Cómo calcularlo? Esto se logra restando los dividendos preferentes (aquellos pertenecientes a accionistas prioritarios) de los beneficios netos y dividiendo el resultado entre el promedio de acciones en circulación.
De nuevo, lo mejor es un EPS más alto, aunque un valor considerado como tal dependerá del promedio de tu sector comercial.
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ROI
Incluso si el análisis que deseas realizar es general, es posible que sea de ayuda medir algunos aspectos más específicos, como la rentabilidad de inversiones particulares, para así orientar decisiones más granulares sobre cómo modificar tu estrategia de inversión. Esto es rápido y sencillo por medio de métricas como el ROI.
Se trata de un indicador de alto nivel, pero aplicado a inversiones específicas, el cual te dirá el porcentaje de ganancias generado por una inversión en comparación con el dinero que requirió para materializarse, dándote una idea clara sobre su rentabilidad.
Para calcularlo, solo necesitas dividir las ganancias netas generadas por la inversión entre su costo y multiplicar el resultado por 100.
Ratio de liquidez
Tras conseguir una idea sólida de la rentabilidad de tu empresa, ahora es momento de utilizar otros KPI de finanzas para continuar generando una imagen financiera completa, ahora en otra área crítica: la liquidez.
El primero de ellos es el ratio de liquidez, el cual te dará una visión general de la capacidad de tu negocio para afrontar sus compromisos de pago a corto plazo (con vigencia menor a un año), expresando la proporción entre sus activos y pasivos circulantes o corrientes.
Se calcula dividiendo el total de activos circulantes entre el total de pasivos circulantes y el resultado se interpreta de esta manera:
- Si es menor a cero, la liquidez actual no es suficiente para lidiar con compromisos a corto plazo.
- Si es igual a cero, el valor de deudas a corto plazo es igual al del efectivo actual.
- Si es mayor a cero, existen suficientes activos líquidos y efectivo para manejar deudas inmediatas.
Capital de trabajo neto
De manera similar a como ocurre con el EBITDA y el margen de beneficios neto, el ratio de liquidez te aportará una idea general sobre tu flujo de efectivo, pero necesitarás calcular el capital de trabajo neto para conocer la cantidad exacta de liquidez disponible para invertir o ahorrar y así poder tomar decisiones rápidas en torno a esta información.
Su cálculo es sencillo: solo necesitas restar los pasivos corrientes o circulantes actuales de los activos correspondientes.
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Ciclo de conversión de efectivo
Los 2 indicadores anteriores te pueden brindar una idea general sobre liquidez, pero, para que este análisis tenga un poco más de profundidad, el ciclo de conversión de efectivo es otra métrica relevante, pues no solo te ayudará a medir el riesgo de que tu empresa sufra problemas de liquidez, sino también la eficiencia con la que es capaz de generarla.
¿Qué es lo que mide? La velocidad en días que toman tus inversiones en inventario y otros activos o recursos para convertirse en efectivo, y se calcula sumando los días promedio que tarda en venderse el inventario de tu negocio más sus DSO (días promedio de cobro) y restando el valor de sus DPO o días promedio de pago del resultado.
En este caso, un resultado menor es lo mejor, pues indica que tu empresa genera capital de trabajo con mayor agilidad.
Ratio de deuda
Para entender tu salud financiera empresarial, el apalancamiento financiero es otro aspecto crucial a evaluar y puedes medirlo rápidamente dividiendo los pasivos totales entre el valor neto de sus activos.
El resultado te indicará la proporción entre la deuda de tu negocio y los activos que posee, brindando una noción de la cantidad de estos últimos que ha sido financiada con deuda. Para interpretarlo a fondo, estas guías te servirán:
- Un resultado mayor a 1 generalmente es riesgoso, ya que señala que existe más deuda que activos para pagarla en un momento determinado.
- Un resultado menor a 1 es generalmente positivo, pues señala que los activos superan el valor de la deuda. Sin embargo, un número demasiado bajo podría indicar que se podría contraer más deuda para invertir en crecer.
Al mismo tiempo que te ayuda a entender el riesgo de endeudamiento que enfrenta tu empresa, este indicador también te permitirá medir la solvencia a largo plazo.

Ratio de crecimiento
Finalmente, para terminar de construir una visión general pero integral de la situación de tu empresa, el ratio de crecimiento es un KPI de finanzas vital. ¿Por qué? Te dará perspectiva sobre el futuro, más allá del pasado o presente.
Puedes calcularlo restando el valor de tu empresa en el año anterior de su valor actual, dividiendo el resultado entre su valor pasado y multiplicando este cálculo por 100.
El resultado te mostrará el porcentaje de crecimiento económico que tu empresa logró en comparación con el periodo anterior (usualmente un año), lo cual revelará cosas sobre el éxito con el que está usando sus recursos para generar ganancias (eficiencia), su rentabilidad y su capacidad de crecimiento futura. Esto último al comparar su evolución con años anteriores.
En conjunto, estos 9 KPI pueden brindarte una visión general de las finanzas de tu empresa en materia de los criterios fundamentales de rentabilidad, liquidez, eficiencia y apalancamiento, pero lo suficientemente profunda para permitir la toma de muchas decisiones importantes.
Recuerda que los valores de cada uno de estos indicadores se pueden interpretar bajo criterios generales, pero la mejor forma de llegar a conclusiones realistas, sean estas positivas o negativas, a partir de ellos, es calculándolos a lo largo del tiempo y comparando resultados con aquellos de empresas dentro de tu misma industria.
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