Típicamente, cuando tu empresa busca financiar sus operaciones o nuevos proyectos, tiene 2 opciones: conseguir capital de inversionistas o recurrir al apalancamiento financiero (aunque soluciones como el factoring también pueden ser consideradas como una tercera alternativa muy relevante en varios casos).
Si no deseas perder control sobre tu negocio, recurrir al apalancamiento suele ser lo mejor, pero lo cierto es que esta es una decisión que no debes tomar a la ligera, puesto que hay beneficios y desventajas asociados con ella y que es buena idea conocer para explotar al máximo este paso con menores riesgos.
En este artículo te explicamos todo lo que necesitas para entender el apalancamiento financiero y así saber exactamente cómo aprovecharlo exitosamente, su definición, su objetivo, sus pros y contras, cómo calcularlo y cómo debes gestionarlo.
¿Qué es el apalancamiento financiero y cuál su objetivo?
En primer lugar, el apalancamiento financiero se define como el proceso de tomar dinero prestado para luego invertirlo, ya sea en activos nuevos, operaciones diarias, proyectos a largo plazo, etc., y después devolverlo a la entidad que lo brindó junto con una cuota de interés.
En pocas palabras: consiste en la generación de deuda, “apalancando” a tu empresa con capital externo para cumplir una meta particular.
¿Cuál es su propósito principal? Básicamente, es el de conseguir acceso a capital mayor del que se tiene en un momento determinado, buscando invertirlo para maximizar y agilizar retornos.

Beneficios del apalancamiento financiero
Más allá del acceso rápido y mayor a recursos, el apalancamiento financiero trae ciertos beneficios que debes conocer por 2 razones: saber cuándo es mejor que otras opciones y entender cómo explotarlo de forma tan efectiva como sea posible.
Estas son sus ventajas más destacables en comparación con otras soluciones:
- No diluye poder de decisión sobre tu empresa, a diferencia de como sucede con el financiamiento mediante capital.
- Permite aprovechar oportunidades de gran tamaño para las que el capital propio o de inversionistas podría no ser suficiente.
- En muchos casos, sus intereses se pueden deducir para minimizar la carga fiscal de una empresa, generando así más retornos sin tantos impuestos.
- Suele ser efectivamente menos costoso que el capital, ya que, además de permitir la deducción de intereses, los prestamistas de dinero suelen esperar un retorno menor que los accionistas.
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Riesgos del apalancamiento financiero
Por supuesto, todos estos beneficios tienen un costo y vienen junto con algunos riesgos que también debes evaluar para entender si el apalancamiento es, verdaderamente, algo que tu negocio necesita y que puede administrar sin problemas.
Los riesgos más importantes son estos:
- Puede generar más pérdidas que ganancias cuando no es invertido estratégicamente y solo representa un costo (intereses) sin un retorno significativo.
- Pone presiones sobre tu flujo de efectivo al representar una obligación de pago periódica adicional que puede consumir recursos de otras áreas; si experimentas una baja en ventas, un obstáculo extra o nuevos costos, estas presiones pueden aumentar riesgos financieros como la posibilidad de bancarrota.
- Las tasas de interés variable que pueden estar asociadas con el apalancamiento tienden a generar incertidumbre.
- Demasiado apalancamiento dificulta el acceso futuro a financiación de cualquier tipo, pues representa una mayor probabilidad de que un pequeño cambio altere drásticamente tu estabilidad financiera, un riesgo que prestamistas no suelen desear tomar.
¿Cómo calcular el apalancamiento financiero?
Para minimizar sus riesgos y maximizar sus beneficios, el apalancamiento financiero, en caso de que decidas recurrir a él, debe ser monitoreado y cuantificado periódicamente. ¿Cómo? Este KPI es esencial:
Ratio de apalancamiento financiero o ratio de endeudamiento = Pasivos totales/Activos totales
El resultado de este simple cálculo te revelará la proporción existente entre todos los activos de tu empresa y sus obligaciones de pago para decir, en esencia, qué porcentaje de los activos de tu empresa están financiados con deuda.
¿Cómo interpretar el valor encontrado? La realidad es que puede ser difícil interpretar el ratio de apalancamiento, dado que tanto un valor alto como uno bajo pueden revelar cosas contradictorias. Sin embargo, con estas guías generales puedes llegar a una conclusión realista:
- Un ratio alto (mayor a 1.5 o 2 en casos extremos) suele indicar que tu empresa se apoya excesivamente en deuda y que los riesgos del apalancamiento son mayores en proporción con sus beneficios.
- Un ratio intermedio (de entre 1 y 1.5) tiende a indicar un uso apropiado de apalancamiento, en el que los recursos prestados generan valor sin que la deuda represente un riesgo incontrolable o demasiado alto.
- Un ratio bajo (menor a 1) suele ser considerado como bastante seguro, pero también demasiado conservador, pues revela que el apalancamiento no representa un riesgo, pero que tal vez podría ser buena idea aumentarlo para conseguir sus beneficios.
Para un análisis más detallado y relevante a la situación de tu empresa, recuerda que lo mejor siempre es comparar el resultado que obtengas con los estándares de tu industria, ya que un resultado demasiado elevado en un sector puede ser la norma en otro y viceversa.
Los 3 tipos de apalancamiento financiero según su rentabilidad
A fin de cuentas, el objetivo principal del apalancamiento es generar mayores retornos en menos tiempo, así que también puede ser medido de acuerdo con su rentabilidad y clasificado en 3 categorías: positivo, negativo y neutral. Esto es lo que cada una significa:
Apalancamiento positivo: es aquel en el que el retorno generado con deuda es mayor al costo (interés) de la misma. Es decir, es un apalancamiento rentable.
Apalancamiento negativo: en él, el costo de la deuda supera el retorno creado a partir de ella.
Apalancamiento neutral: el retorno y la deuda son iguales, no existe ningún retorno o pérdida.
¿Cómo saber a qué tipo pertenece el apalancamiento de tu empresa? Usualmente, esto se logra comparando el ROA (retorno sobre activos) con el costo de la deuda (intereses y tarifas pagados a cambio de un préstamo).
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¿Cómo manejar el apalancamiento financiero en tu empresa?
Manejar la responsabilidad que representa el apalancamiento no solo involucra monitorearlo, sino también tomar decisiones a partir de la información que los ratios de apalancamiento brindan y seguir ciertas buenas prácticas como estas:
- Tener una visión estratégica y clara sobre el uso de la deuda para evitar gastos innecesarios, intereses excesivos y mayores riesgos.
- Utilizar solo un porcentaje del dinero prestado para mantener un buen historial crediticio y, en general, reducir el riesgo de gastar de más.
- Comparar los costos de varias opciones de apalancamiento antes de tomar una decisión final.
- Mantener una buena organización sobre la liquidez para asegurar el pago de deudas.
- Diversificar inversiones realizadas con deuda para minimizar riesgos de volatilidad, asegurando que un solo cambio no tenga un impacto tan grande sobre la rentabilidad de una inversión respaldada por apalancamiento.
- Evaluar costos de deuda en profundidad con el fin de tener una noción más clara de cuántos retornos debe generar una inversión respaldada por apalancamiento para ser rentable.
En conclusión, una cosa siempre será cierta: el apalancamiento financiero puede ser un aliado invaluable de tu empresa. No obstante, sus riesgos son tan importantes como sus beneficios al momento de saber cuándo y cómo aprovecharlo, así que también debes considerarlos.
De cualquier forma, toda la información anterior te servirá para elegirlo y explotarlo con mayor éxito y muchos menos riesgos en caso de que así lo decidas.
Para finalizar, recuerda que las mejores estrategias de financiación empresarial no dependen de una solución, sino de varias alternativas que trabajan en conjunto, por lo que podría ser buena idea balancear las finanzas de tu empresa con soluciones como el factoraje o factoring.
Mediante este servicio, puedes adelantar el cobro de facturas pendientes de tu empresa para conseguir una inyección inmediata de liquidez, sin diluir el poder sobre tu negocio (como sucede con el financiamiento con capital) y sin contraer deuda, balanceando así las características de otras opciones.
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